Viernes, 22 de Junio de 2018
 

Columnas / El Corral de la Ignominia por Oscar Camacho Guzmán // Mercado Negro por Alejandro Almazán



El Corral de la Ignominia

Por Oscar Camacho Guzmán

Debate de Telecomunicaciones: Los “periodistas independientes” de Slim;

los “periodistas independientes” de Azcárraga

 

Maravilloso resultó el encueradero de políticos, periodistas y líderes de opinión que arrojó la discusión pública sobre las leyes secundarias de telecomunicaciones.

Porque al calor de los debates sobre el contenido de esas leyes, salió a flote hasta dónde están comprometidos, o con Carlos Slim o con Emilio Azcárraga, la mayor parte de los políticos, periodistas y líderes de opinión que dominan los espacios públicos en los medios.

La mayor parte de ellos, periodistas o políticos que se dicen independientes y que han resultado todo menos eso, independientes.

¿Soltó dinero Carlos Slim a sus defensores para atacar a Televisa? ¿O acaso desde Televisa se soltaron recursos económicos o espacios  para denostar  a Carlos Slim?  No hay pruebas de ello, pero no sería nada raro que así haya ocurrido o siga sucediendo.

Porque lejos de ver, escuchar y leer en los medios un debate en el que periodistas y políticos informen sobre los cambios en las telecomunicaciones y ponderen en el análisis los alcances de estas reformas, para un lado y para otro, lo que vimos por semanas fue una lucha encarnizada entre los fieles seguidores de Carlos Slim y los defensores de Televisa.

Para nadie es un secreto que Carlos Slim es cuidado y defendido en diversos medios de comunicación gracias a los contratos de publicidad que tiene con  ellos o a sus alianzas con empresas como Dish o MVS. Y si bien Slim está considerado un “tacaño” que castiga lo más que puede los precios de la publicidad que contrata, también es cierto que sus contratos son oxígeno puro para varios medios en virtud de dar la garantía de establecer pautas anuales.

Medio en serio medio en broma, entre periodistas y políticos se cuenta que un día le propusieron a Slim hacerse propietario de un importante periódico, a lo que él respondió con una pregunta: ¿para qué quiero un medio si los tengo a todos…? diría en alusión al control que ejerce por medio de su publicidad.

¿Y qué decir de los periodistas de Televisa? Todos alineados, todos disciplinados, todos defendiendo a la casa no sólo desde su espacio que tienen en esa empresa sino también en los otros de radio y prensa donde colaboran.

Primera en quedar al desnudo fue sin duda la diputada Purificación Carpinteyro, pillada en una llamada telefónica en la que exhibió corrupta moral, su falsedad política, su afinidad con Telmex y su animadversión a Televisa.

Luego, su caso sacaría a flote la cercanía de una veintena de diputados del PRI y PAN con las dos grandes televisoras, TV Azteca o Televisa, y que sin rubor alguno participaron en los debates y votaciones para beneficiar a sus respectivas empresas y no al interés ciudadano.

Al calor del debate, el periodista de Televisa Carlos Loret de Mola acusó al grupo de Los Chuchos, que controlan el PRD, de ser siervos incondicionales de Carlos Slim.

Carmen Aristegui centró su política editorial en señalar el bulto de beneficios que obtendría Televisa con las reformas, y sólo tangencialmente se ocupó de los bultos de beneficios que ha tenido Carlos Slim con las comunicaciones desde que Carlos Salinas le regaló prácticamente la concesión de la telefonía en México, gracias a lo cual se ha convertido en el segundo hombre más rico del mundo.

 

Y aclaro: nada de malo tiene el tomar partido por una u otra posición, es válido. Pero el problema radica, en el ámbito periodístico, en la simulación: en decirse independiente cuando no se es así. Se esté o no a favor o en contra de sus posiciones, algo rescatable de Carlos Loret fue su exigencia para que cada periodista dijera de qué lado estaba, para que la gente supiera la posición editorial de cada medio y de cada periodista.

Claro, nadie le hizo caso. Nadie se dio por aludido, ni los periodista de Slim ni los periodistas de Televisa.

Lamentable pero cierto.

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Mercado Negro

El señor Mireles

Por Alejandro Almazán

 

¿Usted por qué cree que José Manuel Mireles Valverde fue arrestado? A) Porque fue el único líder de las autodefensas que no se rindió. B) Porque los nuevos policías rurales que avala el gobierno federal son aliados de los Templarios, el cártel que enfrentaba Mireles. C) Porque lo traicionaron sus amigos. O D) Porque estorba en el negocio de la metanfetamina.

Si su respuesta fue cualquiera, entonces esto puede interesarle.

Mireles es un médico cirujano que varias veces sufrió el secuestro de sus hermanas por parte de los Templarios. Por eso se unió a las autodefensas de Michoacán. El doctor vendió sus propiedades para comprar armas en Estados Unidos, mientras otros líderes de las autodefensas recibieron ayuda del gobierno federal y del Cártel Nueva Generación. ¿Por qué? Porque un asesor de Peña Nieto, el general colombiano Óscar Naranjo, al que responsabilizan en su país de fomentar los grupos paramilitares, pensó que era mejor un enfrentamiento civil a que el Estado se ensuciara las manos. Pero Mireles se salió del script y sus compañeros avanzaron hasta Nuevo Italia, la antesala al puerto de Lázaro Cárdenas, donde los Templarios se apropiaron de las minas y envían toneladas de polvo de hierro a China, a cambio de recibir químicos para elaborar metanfetaminas. (Este es el fondo de la guerra en Michoacán).

Mientras las autodefensas se instalaban en Nuevo Italia, a principios de enero pasado, el gobierno federal buscó a Mireles, le mandó una avioneta para que viajara a DF y platicaran, pero la aeronave se cayó y el doctor fue a dar al hospital. Televisa lo entrevistó durante su convalecencia y sacó una supuesta declaración donde Mireles anunciaba el desarme de las autodefensas. Todo resultó falso.

Luego vino el arresto de Hipólito Mora, el ideólogo de las autodefensas. La PGR lo acusó de un homicidio que, según testigos, cometió El Americano, un tipo que se dice arrepentido de haber pertenecido a los Templarios y que hoy platica sin problemas con Alfredo Castillo, el comisionado que mandó Peña Nieto a restablecer la seguridad en Michoacán. Después de la aprehensión de Hipólito, Mireles grabó un video donde advertía que el Estado encarcelaría a los líderes de las autodefensas. En el fondo, dijo, no se quería acabar con los Templarios.

¿Y luego qué pasó? Algo muy triste: el gobierno federal jugó al divide y vencerás.

Primero, convenció a los otros líderes para que desconocieran a Mireles. “Desde el accidente del avión, (Mireles) quedó mal de sus facultades”, llegó a decir Estanislao Beltrán, mejor conocido como Papá Pitufo. De ahí siguió la persecución de Mireles, pero no de La Tuta ni otros Templarios. Luego, fue liberado Hipólito Mora, pero éste no se unió a Mireles, sino a la policía rural de La Ruana y ya no quiere saber nada. Y, para el final, dejaron el arresto de Mireles y algunos de sus escoltas cuando estaban por llegar a Lázaro Cárdenas. Eso sucedió el pasado 27 de junio.

En muchos medios, Mireles es el villano de moda. Lo tildan de asesino, de estar loco, de pedófilo, de haber traficado mariguana, de asociarse con cárteles rivales de los Templarios y todo lo que sirva para dudar de él. La justicia lo acusa de portación de armas, las mismas armas que el gobierno federal les permitió a todas las autodefensas.

El arresto de Mireles, en pocas palabras, significa otra derrota de la sociedad ante el narco.

 






















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