Miércoles, 19 de Septiembre de 2018
 

Columnas // José Ramón Enríquez // Gerardo Albarrán de Alba // Jorge Meléndez Preciado



 

 Columna

EN BUSCA DE LIDERAZGOS DE UNIDAD EN EL POLO PROGRESISTA

José Ramón Enríquez

 

Ante la histórica fragmentación de las agrupaciones de la izquierda nacional, un factor que ha permitido la unidad de las fuerzas democráticas y progresistas en determinadas coyuntura ha sido la aparición de liderazgos fuertes.

Personalidades que han hecho posible la cohesión de grupos y movimientos que generalmente tendían a la fragmentación y el conflicto, privilegiando sobre todo una claridad estratégica del cómo hacer la lucha política y los objetivos prioritarios.

Y sin duda, el sector ideológico progresista vive hoy  una situación de debilidad tal, que esto ha sido aprovechado por el PRI para aprobar, en alianza, principalmente con el PAN, las últimas reformas estructurales.

Así, mientras Andrés Manuel López Obrador ha optado por la construcción de MORENA, y la dirección hegemónica del PRD por una línea de alianzas con el gobierno de Peña Nieto, otras fuerzas progresistas han venido a tomar la batuta de la defensa de los intereses nacionales y de las mayorías de la población.

Movimiento Ciudadano (MC) decidió convertirse en  alternativa del polo  progresista al enfrentar las denominadas reformas estructurales.

Y ha tenido además, conductas ejemplares en las cámaras, donde sus legisladores han rechazado los privilegios del poder, cómo es no aceptar fistoles de oro, equipos tecnológicos costosos, vehículos nuevos y otros privilegios.

En contraste, el PRD está pagando altos costos  por sostener acuerdos con quienes obtuvieron el poder de manera fraudulenta.

Y la pregunta que se hacen millones de personas es ¿y en dónde están los liderazgos que pudieran dirigir una resistencia exitosa en contra de estas reformas potenciadoras del capitalismo primitivo?

¿Donde están los liderazgos que pueden conducir a la izquierda con vocación de encabezar a nuestro país ganado la  elección presidencial y conduciendo  con buen rumbo  los destinos de la nación?

En medio de toda esta fragmentación, no hay duda de que Marcelo Ebrard es el único que viene trabajando en favor de la unidad de las diversas personalidades, partidos y corrientes de izquierda, donde destacan MC y el Partido del Trabajo.

Un esfuerzo de coalición de sectores progresistas.

Bloqueado por la dirigencia actual del PRD en sus aspiraciones para dirigir ese partido, Marcelo estaría mejor ubicado en el espectro naranja de Movimiento Ciudadano, más que en el amarillo del PRD.

Sólo si los liderazgos de izquierda construyen puentes de unidad y realizan acciones conjuntas, podrá  modificarse la correlación de fuerzas que hoy favorece a los partidos conservadores, quienes ya proyectan otros 70 años en el poder.

Sólo con liderazgos cercanos a la gente y a la ciudadanía los partidos y organizaciones progresistas podrán cumplir con su misión: ser instrumentos de progreso con justicia social a favor de los mexicanos.

Es tiempo de avanzar con mística y pasión, desde una posición ideológica del polo progresista, a favor de las causas ciudadanas, pero con unidad y  estrategia para poder dar resultados en una situación de emergencia nacional.

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El Balcón

Gerardo Albarrán de Alba

 

"Si no lee no puede tener lenguaje y sin lenguaje

no puede pensar en los problemas del país.”

Opinión de José Emilio Pacheco sobre Enrique Peña Nieto.

 

Una lluviosa noche en Bogotá, hace poco más de tres lustros, Ernesto Samper me dijo que México estaba empezando a vivir la película de terror de la que parecía estar saliendo Colombia.

Era 1996, el entonces presidente estaba a mitad de su mandato y acababa de ser exonerado de todas las acusaciones en su contra durante el célebre proceso 8000, una investigación judicial sobre los vínculos de su campaña electoral con el cártel de Cali, la organización criminal predominante tras la muerte de Pablo Escobar Gaviria, el líder del cártel de Medellín abatido por un comando policiaco en 1993.

La filtración sobre el supuesto financiamiento ilegal a la campaña de Samper, develado en una serie de grabaciones conocidas como los narco-casetes, minó la legitimidad del gobierno y permitió a la administración del entonces presidente William Clinton suspender la visa al mandatario colombiano para ingresar a Estados Unidos, mientras la DEA bautizaba a Colombia como una narcodemocracia.

Para entonces, decenas de miles de personas habían sido desplazadas de sus comunidades de origen y se hacinaban a las orillas de ciudades como Medellín, mezclándose familias de campesinos, guerrilleros, sicarios… e incluso algunos desertores paramilitares, el sangriento fenómeno hacia el que evolucionaron las autodefensas colombianas.

         Seis años después, en 2002, en una cena en Monterrey, una mujer clave en la operación financiera de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) me contó cómo su familia había armado a sus propias autodefensas para resguardar sus fincas.

La justificación era la incapacidad del Estado colombiano para garantizar la seguridad de los hacendados y la protección de sus propiedades frente a la guerrilla y el narco. Según me explicó, la ausencia de ley en gran parte de ese país no les dejaba opción.

         Habría de volver a Colombia, en 2004, ya no a entrevistar a un presidente ni a reportear las comunas de Medellín sino como turista. De Bogotá volé a la caribeña Cartagena, donde están la casa de García Márquez y la sede de la FNPI.

De ahí, otro avión me llevó a Medellín para asistir a la boda de una pareja de amigos, previo fin de semana en la finca familiar, a hora y media de la capital antioqueña. Durante el trayecto de ida y vuelta por una estrecha y sinuosa carretera, en un autobús rentado para la veintena de invitados extranjeros en el que yo iba, y durante la estancia en aquella propiedad rural, media docena de hombres fuertemente armados se encargaron de nuestra seguridad.

         El recuerdo de estos episodios acompaña al seguimiento de la violencia en México desde 2006, ha resurgido con el protagonismo de las autodefensas en Guerrero y Michoacán, y prende señales de alerta ante los últimos trece años y meses de desmantelamiento del Estado mexicano.

         Si bien son muy distintos las circunstancias que engendraron el paramilitarismo en Colombia y el origen de las autodefensas en México (allá existe un componente fuertemente ideológico que aún no se incorpora acá), tienen en común la descomposición del tejido social y la ausencia del Estado para garantizar la seguridad de los ciudadanos.

         La impotencia del poder político ante la violencia impuesta por el crimen organizado y la corrupta complicidad gubernamental son la causa real del surgimiento de autodefensas bien organizadas y armadas (hay quien dice haber contado unos 700 de estos grupos) en al menos 13 estados del país.

         Preocupa la polarización de la sociedad ante el fenómeno. Preocupa la radicalización de comunidades enteras ante el desamparo. Preocupa la amenaza creciente a nuestra viabilidad democrática. Preocupa la abierta señal intervencionista enviada desde Washington para resolver el problema que ha rebasado a toda instancia gobernante en México. Preocupa la demagogia como único recurso de sobrevivencia política. Preocupa la ceguera de tantos.

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* Gerardo Albarrán de Alba es periodista, miembro del consejo directivo de la Organization of News Ombudsmen. - saladeprensa.org@gmail.com - Twitter: http://twitter.com/saladeprensa | @saladeprensa - Facebook: https://www.facebook.com/Saladeprensa.org 

 

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Secuestros

Jorge Meléndez Preciado

 

 El secuestro es un flagelo que padecemos. En la última década: gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y el reciente de Enrique Peña Nieto creció en 310 por ciento. Y en 2013 llegó al récord  histórico de  dos mil 872 casos, o sea, 7 al día. Aunque  según estimaciones del Inegi, únicamente dos de cada 100 delitos cometidos en 2012 fueron denunciados, y es que no hay   justicia. Menos  pronta,  efectiva y  expedita.

                Pero además, para agregarle  más sabor al caldo, diremos que han existido cuatro iniciativas para, supuestamente,  tratar no de extinguir  esa práctica nefasta sino con el afán de cuando menos disminuirla: en 1997 (Ernesto Zedillo), 2004, 2008 y en  2014. Las tres anteriores no dieron los resultados esperados, más bien aumentó el delito. Actualmente, incluso, se nombró lo que en la jerga en inglesa se llama un Zar contra el plagio. El designado fue, Renato Sales Heredia, quien estaba en la PGR y ahora coordinará a diversas fuerzas policiacas y militares.

                Renato  ha trabajado en diversas procuradurías, incluida la del DF, en la cual dio resultados en el caso de la llamada Mataviejitas (Juana Barraza) y en el asunto de René Bejarano, pero tuvo diferencias con Bernardo Batiz, su jefe  entonces, respecto a que Digna Ochoa se había suicidado de dos disparos.  Además, fue columnista  del informativo La Razón.

                Como  integrantes ciudadanos entraron: Alejandro Martí, quien espetó ante funcionarios: “Si no pueden renuncien” (agosto de 2008) y desde entonces no pasó nada. También Isabel Miranda de Wallace, ex candidata del PAN a gobernadora del DF- ambos cuyos hijos fueron asesinados- y María Elena Morera, de Causa en Común. Extrañamente se dejó fuera a Nelson Vargas, cuya hija raptada y muerta hace 7 años no  ha producido un  responsable enjuiciado. Por eso último, algunos dicen que la nueva estrategia no dará resultado  ya que se dejó fuera el turbio y hasta corrompido Poder Judicial. Nueva apuesta peñista con muchas incertidumbres.

                Por si algo faltara, no se incluye entre los “secuestrados”, a ciertos organismos que antaño parecían funcionar convenientemente para la democracia.

                Por ejemplo, el IFE, el cual actualmente está plagado de ineptitudes, pues  recientemente  exoneró a quienes participaron en la operación “Soriana”, es decir el reparto de tarjetas para la campaña de Enrique Peña Nieto, y, asimismo,  dicho organismo se negó  a sancionar los excesos  propagandísticos del gobernador:  Manuel Velasco Coello (Chiapas).

                También no sabemos que tanto está retenido el IFAI, ya que varios de sus miembros como Sigrid Arzt y su presidente, Gerardo Laveaga,  son una invención de Felipe Calderón, quien los impuso a como diera lugar.

                Y qué decir de la SCJN, en la cual las sentencias van de dulce, de chile y de manteca, no obstante que sus integrantes son los mejor pagados en la Nación.

                En fin, que hay infinidad de plagios en México: individuales y de agrupaciones que antaño se pensaba civiles.

jamelendez44@gmail.com

@jamelendez44






















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